Artículo del Prof. Rubén Bourlot

Alrededor del Congreso del Arroyo de la China

Artículo del Prof. Rubén Bourlot en torno al Congreso de la Liga de los Pueblos Libres en un nuevo aniversario de este acontecimiento de gran relevancia histórica que tuvo lugar en nuestra provincia.


Alrededor del Congreso del Arroyo de la China
El Congreso de Oriente o del Arroyo de la China, que este 29 de junio se recuerda, es uno de los acontecimientos fundacionales de la emancipación americana, un prolongado proceso que da comienzo a principios del siglo XIX pero continúa hasta nuestros días.
Tan importante como fue el acta de la Independencia suscripta en Tucumán el 9 de julio de1816, fueron las Instrucciones que en el año XIII los diputados de la provincia Oriental llevaron al Congreso Constituyente, y la reunión del Congreso de Oriente dos años después. Constituyen hitos que marcaron el ritmo de la lucha por la emancipación americana.

Al Congreso convocado en la hoy Concepción del Uruguay, concurrieron los diputados de la Liga de los Pueblos Libres, a lomo de caballo, vestidos de poncho y chiripá, representando a los pueblos soberanos, votados por los vecinos tanto criollos, indios y negros.
¿Hubo aquí una declaración de la independencia? ¿O varias y sucesivas declaraciones de independencia?. Así, con las formalidades requeridas, solo la del 9 de julio, con su respectivo juramento y la comunicación escrita a todos los confines de la América del Sur, como lo rezaba en la proclama, impresa en castellano, quichua y aymará, para que todos se enteraran. Pero según surge de la documentación, las provincias de la liga artiguistas declaraban su “independencia absoluta y respectiva”. No hay constancia que lo propio se haya hecho en el Congreso de Oriente pues no se han conservado actas ni otra documentación que lo compruebe.

De lo que no hay dudas, es que Artigas tuvo una vocación irrenunciable por constituir una liga de pueblos libres organizada en base a la soberanía particular de cada uno de ellos pero cobijados bajo el paraguas de la independencia absoluta de la nación. Por lo tanto esas declaraciones de independencia eran parte de un proceso que debía culminar en una proclamación de la independencia de todas las provincias del Río de la Plata.
Tres principios proclamados por Artigas serían la base del nuevo estado que debía nacer: Independencia, Federalismo y Unidad nacional de América del Sur.
Como una trinidad, estos elementos eran indivisibles. Los tres eran UNO. No se podía concebir un nuevo estado sin la expresa declaración de la independencia, sin el respeto por los particularismos regionales, base del federalismo, y sin conservar la unidad del estado-nación de la América Latina.

La lucha de Artigas fue para que en un magno congreso de todos los pueblos se resolviera este asunto. En el año XIII fueron las instrucciones a los diputados orientales para pedir ante la Asamblea Constituyente reunida en Buenos Aires:
"la declaración de la independencia absoluta de estas colonias, que ellas están absueltas de toda obligación de fidelidad a la corona de España y de la familia de los Borbones y que toda conexión política entre ellas y el Estado de la España es y debe ser totalmente disuelta"
En el año XV, los diputados al congreso de Oriente llevaban un mandato similar, como el del diputado Pascual Diez de Andino de Santa Fe que reproducía los reclamos del Año XIII.
¿Qué se resolvió en ese congreso? El propio Artigas lo informa inmediatamente:
“…después de muchas reflexiones resolvió tan respetable corporación, el Congreso de los Pueblos Libres reunidos en Concepción del Uruguay, marchase nuevamente ante el gobierno de Buenos Aires cuatro diputados que a nombre de este Congreso General representase la uniformidad de sus intereses y la seguridad que reclaman sus provincias”.

Los enviados del Congreso de Oriente fueron José Simón García del Cosio por el continente de Entre Ríos, Pascual Diez de Andino por Santa Fe, José Antonio Cabrera por Córdoba, y Miguel Barreiro por la provincia Oriental.
Lo cierto es que un año después, en el Congreso de Tucumán, se concretó a medias un episodio más de la lucha por declarar al mundo entero que nacía una nueva nación independiente, la de las Provincias Unidas en Sudamérica como lo reclamaba Artigas, pero sin uno de sus principales protagonistas, sin Artigas y las provincias que componían el Protectorado artiguista. Se juraba solemnemente y se anunciaba a los cuatro vientos la independencia de la monarquía española y de otra potencia extranjera. Pero eso no alcanzaba. La prédicas de Artigas para establecer una república libre de despotismos y de monarquías, con el respeto absoluto de las autonomías provinciales y, lo fundamental, la independencia económica eran temas pendientes. Son deudas que aún deben asumir las generaciones actuales y futuras
La unidad de la provincias de la América del sur, hoy fragmentada
El federalismo pleno frente a la hegemonía de las metrópolis americanas
• La distribución equitativa de las rentas y de los medios de producción
• La independencia económica mediante el fomento de la industria de capital nacional y de las cadenas productivas con alto valor agregado.

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