Apuntes sobre periodismo y dictadura

Una realidad amenazada, una verdad construida sobre el miedo. Cómo era ejercer la profesión de periodista en aquellos años, y qué implicaba no decir.

El llamado Proceso de Reorganización Nacional, que se inscribe dentro de la historia con fecha insigne del 24 de marzo de 1976, tuvo en la prensa escrita (también en la oral y televisiva) aliados infranqueables de gran exposición, y detractores acérrimos con un perfil más cuidado, o directamente señalado desde la clandestinidad, incluso hasta la persecución de sus ideas, las cuales desencadenarían finales trágicos. Sin embargo circunscribir la visión a ese período, lleva a concluir que todos en mayor o menor medida conocían la realidad y sobre ella, decidieron optar por uno u otro lugar, incluso muchas veces desde la ambigüedad o la negación del genocidio que luego se desencadenaría.
Pero pensar esta dicotomía entre buenos y malos, o incluso inscribirla dentro de la teoría de los dos demonios, sería dejar de lado otras experiencias, menos identificables, o de mayor complejidad, por ello debemos señalar también aquella línea que atraviesa esta gestación del golpe, y donde existió colaboración y acompañamiento de distintos sectores de la sociedad civil.
Por esto debemos preguntarnos, qué influencia (en términos de credibilidad) tenía la prensa por aquellos años, y cómo –si lo hizo- prefiguró un escenario de sostenimiento de ese régimen. Ya fuere por la aprobación o no de sus accionar.
Aquel comunicado núm. 19, a través del cual la Junta Militar establecía penas de diez años de reclusión, tal vez fue la antesala de lo que se diría a través de las páginas de los medios escritos de la época: “al que por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias, comunicados o imágenes con el propósito de perturbar, perjudicar o desprestigiar la actividad de las Fuerzas Armadas, de seguridad o policiales”.
A ese primer comunicado se sumaron documentos provenientes de la Secretaría de Prensa y Difusión sobre los valores cristianos, combates contra el vicio y la irresponsabilidad, defensa de la familia y el honor, eliminación de términos procaces tanto como de opiniones de personas no calificadas.
Nombres como los de Joaquín Morales Solá, Samuel Gelblung, Magdalena Ruiz Guiñazú, Bernardo Neustadt, Mariano Grondona, José María Muñoz, Ramón Andino, Mónica Cahen D’Anvers, José Gómez Fuentes, Jorge Fontevecchia, están signados por una simpatía a los dictadores, que tuvo- y en algunos casos tiene- mayor o menor pregnancia en la opinión pública.
No podemos hablar aquí tampoco de medios neutrales, ya que las posiciones adoptadas a lo largo de aquellos años, iban de las más condescendientes, a la censura (en ocasiones autocensura), o incluso algunos espacios que se estimaban para un público infantil y desprejuiciado, mantenían una profunda cuota de adhesión al régimen. Este es el caso de la revista Billiken.
Paula Guitelman, graduada en Comunicación, docente e investigadora, se ocupó de revisar los ejemplares correspondientes al período 76-83, encontrándose con un reino entre fantástico y espeluznante, que con cándido fervor cientificista se ocupó de escribir la vida cotidiana dictatorial, purgada de su lado oscuro, y satisfaciendo la pulsión de orden que desvelaba al gobierno militar. “Las revistas para adultos de la editorial (Atlántida) mostraban una posición totalmente funcional a la dictadura; a mí me interesaba saber qué pasaba con la revista infantil, si aparecía o no en Billiken alguna alusión al golpe militar. Lo primero que me sorprendió fue la omisión total de la dictadura”, señaló la autora hacia 2006 al medio Página 12.
Sin embargo como señala Eduardo Blaustein, periodista y escritor coautor junto a Martín Zubieta del libro “Decíamos ayer, la prensa argentina bajo el Proceso”, es marcada la falta de autocrítica incluso hoy, de este actor social tan importante, “No lo hacen porque algunos creen que obraron bien, y otros por estrategia de marketing que le dirá que no es el momento oportuno”, reconoce el primero.
La aparición de libro significó para Blaustein no trabajar más en los medios. Reconoce que era conciente del riesgo “pero era como cubrir una fiesta negra”.
En palabras del escritor Osvaldo Bayer, quien fuera secretario general de la Asociación de Periodistas de Buenos Aires (APBA) en marzo de 1976, constató una vez más esa realidad, cuando en el salón de los pasos perdidos del Congreso de la Nación, “hicimos un homenaje a los periodistas desaparecidos -evocó-. Ochenta y cuatro. Jamás ninguna empresa periodística hizo un homenaje a esos hombres de sus redacciones...”.
En junio de 1981, el periodista Enrique Vázquez, en la revista Humor, uno de los pocos medios que tuvieron la valentía de preservar cierta actitud crítica con la dictadura, escribió: “Los periodistas somos culpables porque en su momento nos faltaron agallas... No dijimos ni una sola palabra de la Argentina secreta... Nunca pensamos que nuestro silencio nos transformaría en cómplices de lo que pasó y de lo que pasa. Que Dios nos perdone y que el infierno tenga la calefacción rota.



Medios, no periodistas
Carlos Rodríguez, periodista de Página 12, trabaja en la universidad de las Madres de Plaza de Mayo y en el Servicio Paz y Justicia que preside el premio Nóbel argentino Adolfo Pérez Esquivel. Cuando se produjo el golpe de 1976 trabajaba en la agencia estatal de noticias TELAM. Ambos recordaron que ejercer la profesión en los `70, oponiéndose y resistiendo a los militares, no implicaba quedarse sin trabajo: era, directamente, la antesala de la muerte. “No creo que todos seamos culpables, la mayoría fuimos víctimas.
Exiliarse, cambiar de trabajo, bajar el perfil, trabajar en medios con baja exposición o cambiarse de sección eran algunas de las estrategias que los periodistas utilizaban para sobrevivir. Recursos expresivos como pegar los comunicados militares enteros, sin editar o elaborar, también era una opción.
Miedo a utilizar palabras como desaparecidos, represores, Derechos Humanos formaba parte de la realidad de las redacciones.
En distintas provincias de Argentina, voces solitarias se animaban a vencer la censura y la autocensura.
Desde Córdoba, Stival recordó que “contados periodistas no toleraron la censura y se jugaron. Emilio Mariano Jáuregui se jugó antes del golpe y lo mató la Triple A. También lo hizo Rodolfo Walsh, él se animó a decir las cosas. Junto con él, rescato a Horacio Verbitsky, quien hizo un intento de difundir lo que padecía el pueblo argentino. Walsh acabó muerto y Vertbisky exiliado. Hoy creo que muchos debimos animarnos a decir cosas. Si ellos pudieron hacerlo, nosotros también pudimos haberlo hecho. Mi refugio y el de algunos compañeros fue el periodismo deportivo. Esto no nos impedía ver cómo se manipulaba la información...”
Entre Ríos también tuvo sus Rebeldes y Ejecutores como bien lo señala Daniel Enz en su libro publicado en 1995, puntualmente en diarios como La Mañana (Victoria), caso que se trasladaría a otras provincias, en la censura de La Arena (La Pampa), El Independiente (La Rioja), Crónica (Comodoro Rivadavia), Los
Principios (Córdoba), La Época (Corrientes), medios escritos que sufrieron el cierre arbitrario de sus redacciones.

Escritas con convicción
Aunque diametralmente opuestas, dos cartas abiertas que en distintos momentos muestran la realidad de un país enfrentado. Una escrita por el trágicamente recordado periodista Rodolfo Walsh, y dirigida a la Junta Militar; otra por un anónimo “amigo”, que expresa los riesgos de la oleada socialista, puntualmente centrando su atención en el aula. La pluma de los hechos continuó escribiendo la historia, pero dependiendo de quienes la guiaban, podía leerse golpista o reivindicatoria, dos palabras difíciles de redactar para cualquier redacción de aquellos años.

“Carta Abierta de Rodolfo Walsh a la Junta Militar”. 24.03.77
Carta abierta de la Junta Militar de R. Walsh


Hemeroteca por la Memoria
http://comisionporlamemoria.chaco.gov.ar/bloger/albunes/hemeroteca/
http://www.elortiba.org/pensar11.html
http://www.revista2010.com.ar/medios-de-comunicacion/Periodismo-y-dictadura.php
http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=245491&IdxSeccion=100804
http://revista-zoom.com.ar/articulo3407.html
http://www.reportedelasmadres.org.ar/contenido.asp?idnota=3417
http://www.anred.org/article.php3?id_article=1365
http://www.taringa.net/posts/info/1717140/Medios-de-Comunicaci%C3%B3n-en-la-Dictadura-de-1976.html
http://www.diarioc.com.ar/inf_general/El_papel_de_los_medios_de_Comunicacion_durante_la_conflagracion_belica/93102

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Comentarios: (5)

19.09.2014
Smithd936:
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19.09.2014
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19.09.2014
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23.07.2014
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23.07.2014
Smithf209:
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