Entrevista a Mario Lillo

La vida que aguarda en los estantes

El escritor Mario Lillo visitó nuestra provincia en el marco de la II Jornada Didáctica de la Lectura organizada desde la Dirección de Educación Primaria y Plan de Lectura. Aprovechando esta ocasión, conversamos con él acerca de la práctica lectora, la literatura y su relación con las nuevas tecnologías.


Este escritor también es maestro, capacitador docente y especialista en literatura infantil y juvenil. Ha coordinado diversos programas de promoción de la lectura y tiene publicados numerosos libros. Voces que Cuentan, es uno de sus libros, los invitamos a visitar el blog que trata de esta experiencia.

¿Por qué promocionar la lectura?
Primero tenemos que pensar que la lectura se promociona desde la primera infancia, es un camino que comienza desde que se es un bebé y nunca termina. Nosotros, los que somos amantes de la literatura, estamos convencidos de que la lectura te permite entrar en otros mundos, ser una persona crítica, crecer, vincularte con la sociedad y con otras culturas. La lectura potencia el desarrollo interior, intelectual, no sólo desde una lectura convencional, sino que también podemos pensar en el libro álbum, que tiene muchas imágenes y poco texto. Creo que leer es comunicarse con el mundo, soñar y conocer otros universos.

Muchos oponen el libro a las nuevas tecnologías, ¿vos que pensás de esto?
En lo personal creo que no hay una dicotomía entre la literatura y las nuevas tecnologías, me parece que es un problema de los adultos. Hace unos años estaba la televisión, la radio, el libro y se decía que la televisión se devoraba todo. Hoy existen un montón de canales, sin embargo hay cada vez más bibliotecas y se compran muchísimos libros. En este sentido, nuestro país es uno de los lugares en donde más libros se compran, con esto quiero decir que el libro no dejó de funcionar. Hoy tenemos Internet y todas estas nuevas tecnologías, nos resultan necesarias y creo que uno se puede acomodar. Un chico puede jugar tranquilamente a la Play Station y después leer un libro, son cosas diferentes y mundos distintos con lo que uno se puede encontrar. Internet tiene que ver con la búsqueda, con lo inmediato, obviamente se necesita saber mucho del lenguaje y la escritura para poder acceder. El libro es un objeto mágico en las manos, pero también es increíble sentarte a navegar o ponerte a chatear con alguien de China.
Para mí la lectura y las nuevas tecnologías son cuestiones paralelas, no compiten ni se superponen, en este sentido creo que un chico debe mirar televisión, debe poder acceder a Internet, debe leer, pero lo fundamental es el lugar del mediador, él es quién debe organizar prioridades y no permitir los excesos. Se debe enseñar a disfrutar de las cosas maravillosas con las que uno se puede encontrar, yo miro canal encuentro y sigo aprendiendo “a full“, con esto quiero decir que también se puede aprender con la televisión, aunque muchos años renegué de ella. Pero si pienso que hay que educar, concientizar a los chicos de que tienen que tener un espacio para poder ver tele, para jugar y también para acercarse al libro o a la literatura sobre todo.

¿Cómo hacer como adultos, en la casa o en la escuela, para que los chicos se acerquen a la literatura?
Primero, yo soy partidario de que los libros tienen que circular, si se los sobrevalora mucho, si se los cuida demasiado “para que no se rompan y demás…” estamos limitando el vínculo del chico con el libro. Entonces yo diría, como primera consigna: que el libro circule, y si realmente lo valoramos, qué mejor que dárselo a un niño. Después creo que en la familia, mamá o papá deben contar historias. En mis investigaciones he visto que los padres son más locos para contar historias, las mamás son un poco más convencionales, pero lo importante es contar, cualquiera puede hacerlo, historias que vienen de boca en boca, del folklore popular o de otras culturas. Otra cuestión que valoro mucho es la de la lectura en voz alta, que se puede dar tanto en la familia como en la escuela. No se trata de que todos tengamos en las manos el mismo libro sino que uno tiene un libro que quiere compartir con otros. Después se puede dejar en algún lugar visible para aquel al que le haya interesado esa lectura, si se trata de un chico que todavía no sepa leer se le puede pedir a un mediador que lo haga.
Cuando hablo de circular no sólo hablo de entregar, sino de dar, contar, leer y esto no nos lleva mucho tiempo, no sólo pensarlo a la hora de dormir, que sería magnífico. Se trata de aprovechar otros momentos cotidianos en la casa o en la escuela.
Hay que tener en cuenta que la literatura se basta a sí misma, esto es lo importante, no es necesario realizar otro tipo de actividades posteriores, como un dibujo. La literatura se incorpora en vos y produce un efecto, distinto en cada uno, y si te pasó algo con ese texto vas a volver a él. Yo leí “El principito” en diferentes momentos de mi vida y siempre me pasaron cosas distintas, la letra es la misma, lo que nos genera es lo que cambia porque después de todo el camino lector que hemos recorrido, de toda los textos que hemos acumulado, las historias cobran nuevos sentidos.
Una poesía de León Felipe dice: “yo no sé muchas cosas es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos y sé todos los cuentos”, es decir, lo que esa poesía te puede producir hoy, mañana puede cambiar y generarte otras cosas, eso forma parte de la literatura.

¿De qué manera las nuevas tecnologías pueden contribuir con la promoción de la lectura?
No soy un especialista en nuevas tecnologías, pero creo que Internet ayudaría muchísimo difundiendo la literatura, sugiriendo lecturas, comentando libros, organizando clubes de lectores, compartiendo con otros algunos comentarios o impresiones. Creo que es maravilloso darle esos usos a las nuevas tecnologías cuando no se pueden hacer estas cosas en la escuela por razones de tiempo u otras situaciones. Resulta ejemplar lo que pasa con Harry Potter, los chicos armaron páginas, comentan y se responden entre todos los que leyeron los libros. Esto nació voluntariamente, y más allá de toda la cuestión mediática, sería interesante reproducir eso en las escuelas, por ejemplo con una página donde se detallen las novelas que se van leyendo en clases, con comentarios que vayan dejando los chicos, entre otras cosas.
La tecnología al servicio de la expresión, esto es lo importante, que circule la palabra. Yo soy un defensor de la expresión de distintas voces, la de los chicos o de los escritores pero sobre todo hay que entender y aceptar la sinceridad de un chico que plantee “mira, a mí el libro no me gustó…”, esto también es un derecho del lector.
Vinculado al tema de las nuevas tecnologías quiero compartir una experiencia de la que participé: un grupo de abuelos que tiene sus nietos en el exterior, se contactaron conmigo y me contaron que los abuelos, por la camarita web, les relataban cuentos a los nietos antes de dormir. A partir de eso se les ocurrió crear una página, donde se puedan encontrar sugerencias de lectura y también el niño pueda ver el libro que se le cuenta. Esta idea me pareció maravillosa y sí me preguntan si va a morir el libro, les puedo contestar que no. Son dos cosas totalmente distintas, con la tecnología vamos a aprender a convivir, quizás todo mejore. Me parece que se pueden encontrar satisfacciones totalmente diferentes y lo que tiene el libro es que podes volver a él, escribirlo, subrayarlo y estas nuevas generaciones son las que se permiten esa apropiación del libro. Antes se tenían tantos cuidados alrededor del libro, había que forrarlos, etiquetarlos, no se podían escribir, hojearlos con cuidado porque se podían romper. En estos tiempos es muy importante el lugar de los adultos como mediadores, en las instituciones, o en la biblioteca “a la compu los chicos llegan solos, a los libros hay que llevarlos, acompañarlos…” Hoy hay tantas cosas que ofrecer, tanto de la literatura infantil como de la juvenil, la literatura para los jóvenes es muy rica, aborda distintas temáticas. Hace 10 años yo estaba en un encuentro sobre literatura en España, había un libro que abordaba la homosexualidad femenina y se armó un escándalo, hoy podés encontrar libros que abordan todos estos temas incómodos como el HIV, adicciones, homosexualidad, y demás. Por suerte, la literatura está tomando temáticas diferentes y esos libros están circulando en las escuelas planteando otro panorama de discusión, que nos habla de otras voces, además de Borges, Mujica Laínez y Cortázar, que son maravillosos, pero también están estas otras voces, con las cuales los chicos se identifican, porque tienen que ver con lo que les está pasando en sus vidas.
Soy partidario de que en la escuela circule la palabra, se deje expresar a los chicos, que se les permita contar historias. El libro tiene que circular, exhibirse, salir de los estantes, visitar las casas, ser leído, narrado. Creo que si logramos esto, vamos a lograr personas más felices, yo soy un convencido de que la literatura te hace feliz.

“POR UNA NOCHE”
Mario Lillo nos comentó un poco acerca de su nuevo libro: “Por una noche” es una leyenda aymará que publicó junto a Cubillas, “un excelente ilustrador” tal como el escritor lo describe. El libro rescata una vieja historia de cómo se creó la noche en la cultura aymará. “La palabra tiene que circular, por eso este libro del altiplano boliviano, allí son muy callados, pero tienen una cultura muy rica”. Esta edición, bilingüe aymará-castellano, pertenece a la colección Comunidades que nos acerca relatos antiguos de culturas que han debido emigrar e integrarse en otras sociedades. “Porque sólo se ama lo que se comprende y sólo se comprende lo que se conoce”.

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Comentarios: (1)

01.03.2013
CLAUDIA LILANA:
Qué artículo maravilloso, estoy planificando un proyecto de lectura para mi escuela y esta entrevista me ayudó muchísimo!Muchas gracias!!!

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