LA WEB 2.0. Hacia la democratización de la Red

Este artículo recorre brevemente el concepto de Web 2.0, exponiendo sus características más sobresalientes y delineando sus principales alcances en tanto hecho tecnológico y social que signa nuestra contemporaneidad.


Con el surgimiento de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y su vertiginoso desarrollo, nuestros espacios de inserción, nuestras relaciones y nuestras prácticas sociales, se transforman diariamente de manera considerable.

La cultura, la política, la economía se sirven hoy de las particulares aplicaciones que estas tecnologías digitales ofrecen para comunicar, informar, gestionar, producir, consumir.

Por su parte, la educación no ha permanecido ajena a estos cambios y, paulatinamente, también los ha ido incorporando a sus tradicionales sistemas de enseñanza.

Y es que sin dudas, la llegada de estas novedosas tecnologías así como también la difusión de Internet, han configurado un revuelto escenario donde el replanteo de prácticas pedagógicas fundadas en otros tiempos y para otros sujetos, se ha vuelto ineludible.

Aunque no exentas de controversias respecto de las bondades y los males que medios y tecnologías introducen en las escuelas, las instituciones educativas y los sujetos que las habitan han ido encontrando marcos para su abordaje, comprensión y apropiación.

En este convulsionado proceso, han sido quizá las aplicaciones brindadas por la denominada Web 2.0 las que se han incorporado (o colado) con menores resistencias a la vida educativa y escolar.


Vicisitudes de la Web 2.0

La Web 2.0 ha implicado, básicamente, una nueva forma de pensar e interactuar con y en la Red.
En el año 2004, Dale Dougherty –integrante de la empresa O´Reilly Media, editorial norteamericana orientada a la publicación de libros sobre programación informática—utilizó por primera vez el término Web 2.0 mientras desarrollaba una conferencia referida al renacimiento y evolución de la Web.

Desde entonces, se recurre a dicha expresión para nombrar genéricamente al conjunto de conceptos, tecnologías, aplicaciones y servicios Web donde los contenidos pueden ser producidos, publicados y compartidos por los propios usuarios.



Al intentar comprender qué es la Web 2.0 resulta inevitable suponer la existencia de una Web 1.0 de la cual devendría esta nueva Web social; tal como la llaman algunos autores interesados en destacar el carácter participativo y colaborativo que ésta promueve en los usuarios.

Atendiendo a esta distinción conceptual –que es fundamentalmente una diferenciación tecnológica—podemos decir que la Web 1.0 es la Web tradicional, es la web que todos conocemos y de la que todos, en mayor o menor medida, hemos sido usuarios como visitantes de sitios pensados, creados, editados y publicados por otros. Y es justamente en la posibilidad de romper con esta barrera de la unidireccionalidad donde radica el gran valor y el alto potencial de la Web 2.0. Este modelo de Red pone a nuestra disposición herramientas y plataformas fáciles de usar, desdibujando así los límites entre quienes elaboran contenidos y quienes los consultan.

Es en este sentido, que la Web 2.0 representa ante todo una certera democratización en el acceso a la publicación masiva de ideas, pensamientos, sentimientos. Actualmente cualquiera puede acceder en forma gratuita a un gestor de contenidos, publicar imágenes o subir videos.

Pero, ¿De qué manera es esto posible? ¿Qué adelanto subyace a esta transformación tecnológica en la que se sustenta una incipiente revolución socio-cultural?

Una explicación exhaustiva de las dimensiones técnicas que habilitan este profundo cambio, excede los propósitos de este artículo; principalmente porque ello volvería necesario adentrarse en especificaciones de programación informática que poco aportarían a la comprensión de los alcances e implicancias que esta nueva web tiene tanto en nuestra vida personal como en nuestro quehacer educativo.

No obstante, consideramos esencial señalar que este salto cualitativo entre la Web 1.0 y la Web 2.0 ha estado, en gran medida, impulsado por la creación de un lenguaje de programación denominado XML. A diferencia del HTML –complejo lenguaje utilizado por la Web 1.0— este nuevo formato de texto para el intercambio de datos puede procesar la información con mucha más facilidad, haciendo entonces que cualquier persona que no sepa nada sobre programación pueda igualmente publicar y compartir contenidos.


Herramientas para gestar la nueva Web

El Departamento de Etnografía Digital de la Universidad Estatal de Kansas, EE. UU, ha elaborado un valioso material audiovisual denominado «The Machine is Us» (La Máquina somos nosotros) el cual, a la vez que expone claramente el cambio tecnológico arriba mencionado, constituye una provocadora interpelación a reflexionar sobre nuestra actitud hacia esta tecnología y el potencial que ella pone a nuestro alcance.
4 minutos bastan para movilizar el pensamiento y ampliar el conocimiento…

La Máquina somos Nosotros


Tal como se muestra en el video, la infraestructura de la Web 2.0 se organiza a partir de nuevas tecnologías que facilitan, por un lado, la publicación de información y, por otro, permiten su automático intercambio con otros sitios Web.

En la base de estos cambios radica por una parte, la actualización de los sistemas de gestión de contenido (Content Management Systems, CMS) los cuáles hoy permiten que una persona no idónea en el ámbito de la programación pueda, no obstante, gestionar sus contenidos mediante una herramienta de uso sencillo como un blog, wikis, repositorios de videos o las redes sociales.

Por otra parte, esta tecnología 2.0 ha evolucionado al punto de crear microformatos estandarizados que hacen posible compartir de manera automática la información publicada en otros sitios Web. La conocida sindicación de contenidos bajo el formato RSS (Really Simple Syndication) es una de estas tecnologías que permite acceder, de forma rápida y sencilla, a fuentes de información que aparecen en otros portales.

Es particularmente la referida sencillez para crear, enlazar, editar y publicar contenidos en la web, así como también la facilidad para compartir información –y diferentes tipos de ella: fotos, artículos, trabajos, videos, enlaces—aspectos que han revestido a la Web 2.0 de un especial interés para ser usada con fines pedagógicos.

La web 2.0 nos proporciona entornos de publicación sencillos y de fácil acceso. Como señala Henry Jenkins, un aula con una computadora es un aula con una radio, un noticiero, un canal de televisión, un periódico. Las computadoras pueden servir para filmar, tomar fotografías, editar las imágenes, mezclarlas con textos; y la nueva internet nos permite hacer públicos esos trabajos.

¿Por qué no utilizar estos formatos para trabajos prácticos, proyectos y evaluaciones, y brindar a los alumnos y alumnas competencias comunicativas multicanales?

Pensar en el mundo digital como un entorno de publicación, ubica a los estudiantes en un lugar activo en el proceso de aprendizaje, en el que se exigen procesamientos de la información altamente productivos y se promueve el desarrollo de competencias imprescindibles como la crítica, las prácticas de lectura y escritura, el trabajo en equipo y la ciudadanía digital.

Hoy todos pueden ser productores de contenido y esto le da a la escuela la convocante tarea de convertirse en un espacio para la creación colectiva.



CABERO ALMENARA, Julio (2001) Tecnología Educativa. Diseño y utilización de medios en la enseñanza, Ed. Paidós, Barcelona

LARA, Tíscar (2006) Uso Educativo de los Blogs, disponible en http://www.tiscar.com

PEÑA, I., CÓRCOLES , C.P., CASADO, C. (2006) El Profesor 2.0:docencia e investigación desde la Red, UOC Papers N° 3, Revista sobre la Sociedad del Conocimiento

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